martes, 29 de marzo de 2016

Saturno retrógrado en Sagitario: del 25 de marzo al 14 de agosto de 2016

La retrogradación supone siempre una vuelta al pasado y a la manera en que hemos ido definiendo nuestra vida. Esto es especialmente cierto cuando se trata de Saturno, el planeta de la construcción y de la edificación de proyectos y de lo que nos establece en la existencia. Con Saturno uno va haciendo su vida, hace cosas que siente que le estabilizan, y cuando se retrograda en el cielo, algo parece detenerse en seco y causar una lógica y subsiguiente frustración. En Sagitario, Saturno quiere poner a prueba lo que ha tirado de ti en la vida, la zanahoria particular que cada uno tiene para seguir adelante, y en el momento de la retrogradación se produce un proceso de volver atrás y de ver si hemos aprendido la lección acerca de la fortaleza o debilidad de nuestras propias creencias. Tal vez no eran tan débiles como pensamos, o tal vez no eran tan fuertes, pero lo cierto es que ahora se produce una revisión en este sentido y es bueno que se entienda que cuando hablamos de creencias no hablamos solo de religión o de espiritualidad, que también, sino de aquellas circunstancias, situaciones, personas y proyectos que han estado dando sentido a tu vida y que ahora parece que se desmoronan porque, lo queramos ver o no, no están de acuerdo con el Sí mismo interior que decían los junguianos, o, lo que es lo mismo, el ser más profundo. Este tránsito es, por tanto, una retrospectiva de cómo hemos ido construyendo lo que para nosotros es lo más importante de nuestra vida, y mucho nos va a indicar la Casa en la que se encuentra Saturno en tránsito, en natal y, no olvidemos, el Sol en tránsito y en natal, porque la retrogradación, sus ciclos, se relacionan con la posición del planeta en cuestión con respecto al Sol.

La primera fase es la que se da desde el momento de su estacionamiento retrógrado a 16º de Sagitario el pasado día 25 de marzo hasta la oposición entre el Sol y Saturno en el grado 13 en torno al 4 de junio de este año. Ya desde dos semanas antes, hacia el 11 de marzo, existe la sensación de que algo no está marchando bien en relación con nuestro Saturno natal y la casa por la que va transitando, sobre todo si en este tiempo y durante el estacionamiento Saturno hace algún contacto estrecho (unos 2º de orbe) con relación a algún planeta natal o algún ángulo de nuestra carta. Algo se detiene, algo finaliza o no da más de sí, y necesita detenerse para poder ver lo que está ocurriendo ahí, solo que muy generalmente nos negamos a ver que eso se ha terminado o se está terminando y haremos malabares varios para subsanarlo hasta el momento de la oposición, momento a partir del cual el yo empieza a coger algo de perspectiva para ir poco a poco efectuando los cambios necesarios. No siempre tendrá que ser un final concreto de algo: muchas veces es la sensación interior de que hay que hacer algún cambio importante acerca de nuestra relación con ese asunto pero que aún no estamos preparados para que se haga consciente o real en nuestra vida. Es muy importante que nos demos cuenta de que nuestra capacidad de control sobre nuestro entorno está ahora bastante limitada porque nuestra manera habitual de encarar la vida y de hacer algo sólido y constructivo con ella está ahora en crisis. De alguna forma, es como si nuestro poder estuviera desaparecido y nos vemos incapaces de modificar o de rescatar aquello que sentimos que estamos perdiendo, y esto de sentir puede ser un eufemismo porque muy probablemente algo se está perdiendo aunque nuestra transitoria incapacidad de acción dramatiza mucho más lo que en realidad está pasando,sobre todo teniendo en cuenta la cuadratura de Neptuno desde Piscis, que puede nublar bastante nuestra percepción concreta de la realidad. Neptuno difumina a Saturno, lo pierde, le saca del rumbo, por lo que es importante no perder de vista este detalle y tampoco ponernos de manera desesperada a llorar por lo que no podemos controlar o se está yendo. Las Casas por las que el Sol irá pasando durante este periodo, o sea, aquellas en las que tengamos a Aries, Tauro y Géminis hasta su grado 13, nos van a indicar áreas que también estarán siendo sometidas a cambios y revisiones, a frustraciones y dudas, porque hay que fortalecer eso que está indicado por esas Casas, o bien no hacer nada porque la conciencia está como encerrada, incubándose para más adelante.

La segunda fase de este periodo abarca desde la oposición de Saturno con el Sol, como decía, en el grado 13 de Géminis y Sagitario, sobre el 4 de junio, hasta su estación directa, el 14 de agosto, en el grado 9 de Sagitario. La oposición con el Sol marcará el comienzo de una toma de perspectiva sobre aquello que está siendo modificado y la consiguiente incorporación de nuevas maneras de abordar la cuestión que nos esté preocupando. Hasta ese momento hemos sido,por lo general, muy resistentes a hacer algo al respecto, a ver que eso no da más de sí y nos hemos limitado a poner parches, a hacer como si no pasara nada o a experimentar una constante frustración o incluso depresión por no haber podido hacer nada constructivo o nuevo en relación con la situación crítica mostrada por este ciclo. A partir de la oposición, nos damos cuenta de lo anticuado de nuestros métodos y comienza un periodo de construcción de algo nuevo y la sensación de que vamos ganando poder de acción sobre nuestro entorno. A partir de aquí, el encierro y la incubadora desaparecen y comenzamos a ganar objetividad. Se da inicio a un periodo de nuevo crecimiento. No obstante, aún no es el momento de ver el éxito de nuestros esfuerzos porque Saturno sigue retrógrado y, además, se está moviendo muy lentamente ahora, y esta disminución de su movimiento es fundamental para dar los últimos toques a cuanto hayamos ido haciendo durante este periodo. Hay que tomarse con calma este momento porque puede haber sensación de logro y de avance que, aunque efectivamente se den, aún se está alumbrando algo que no empezará a ver la luz hasta que Saturno se ponga directo, pero, de algún modo, hay una sensación real de que nuestro poder sobre la situación es más fuerte que antes.

La tercera y última fase se produce entre la estación directa, el 14 de agosto, en el grado 9 de Sagitario, y el paso final de Saturno sobre el grado 16 (en torno al 15 de noviembre), el grado donde se estacionó aquel día 25 de marzo. Si este momento de su estacionamiento contacta con algún planeta o ángulo de nuestra carta, el tiempo puede dar la sensación de pararse demasiado y de ir extremadamente lento, pues Saturno se demora unas 6 semanas en el grado donde se ha parado. De todas formas, el yo ha dado nacimiento a algo nuevo, ha ganado más solidez, firmeza, capacidad de acción sobre las Casas natal y en tránsito de Saturno, y somos más realistas acerca de su viabilidad, dando los pasos necesarios para su reestructuración. No obstante, algunos no perciben este nuevo yo que ha surgido desde dentro porque puede ser bastante inconsciente aún y tal vez necesiten más tiempo y esperar hasta noviembre. La conciencia vuelve a ponerse en movimiento pero tal vez sea todo demasiado lento aún, sobre todo para los temperamentos de Fuego y de Aire, más impacientes por naturaleza. De todos modos, el paso por el grado 16 de Sagitario allá por noviembre coincide con algo muy concreto y tangible que tiene relación con lo que se iba insinuando en marzo pero que no queríamos o no podíamos ver. Aquí se dará nacimiento a aquello por lo que se ha luchado y tenía visos de realidad, mientras que las fantasías que hayamos mantenido hasta este momento se terminarán. Y si todavía no hemos visto del todo claro lo que podemos o no reconstruir en ese área de la vida donde pasa Saturno y donde estaba desde el nacimiento, cuando se produzca la conjunción con el Sol a mediados de diciembre será el momento definitivo y final del tránsito y ahí veremos lo que vale y lo que no vale en nuestras vidas.

Con Saturno empieza un nuevo ciclo de planetas retrógrados: el 18 de abril retrogradará Marte, el 19 de abril será Plutón y el 29, también de abril, lo hará Mercurio. Vienen meses de mucha revisión del pasado (hasta septiembre, momento en que Plutón se volverá directo) aunque, eso sí, al menos Júpiter, la sabiduría, se pondrá directo el 9 de mayo y nos permitirá ver desde la sabia intuición que llevamos dentro cómo afrontar este periodo de cambio. Pero el ciclo de Saturno es muy importante aquí porque forma parte de una T cuadrada y porque es el punto focal de la misma, por tanto es el que va a recibir y soportar toda la tensión. Esperemos que estas líneas sirvan para ser más conscientes de lo que hemos de hacer a partir de ahora; ya lo sabemos de alguna manera, pero verlo fuera de nosotros nos reafirma siempre. Tal vez este ciclo de Saturno retrógrado nos ayude a tener más convicción en nosotros mismos y en lo que creemos, sin depender de lo que otros nos puedan decir.

6 comentarios:

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